Caminar sol@ o caminar juntos… Esa es la cuestión

Para algunos crecer juntos es más complicado que crecer solos, para otros crecer juntos es más provechoso y hace el viaje más placentero por la compañía.

Puede parecer sencillo caminar junto a alguien, pero no lo es. Si el otro va en la dirección equivocada, resultará ser una relación muy dolorosa y exhaustiva.

La mejor manera de crecer juntos es caminar juntos. Algo tan obvio pero a la vez tan difícil de construir, el desafío no es nuevo pero, hasta el momento, hemos utilizado herramientas que no funcionan, sabemos lo que hay que hacer pero no hablamos el mismo lenguaje, no reconocemos nuestros errores y no escuchamos las debilidades y diferencias de otros.

Hace un tiempo escuché una fábula que ilustra un poco por qué no vamos en la dirección correcta y nos cuesta tanto aceptar a alguien que no vaya en nuestra dirección.

Una pequeña oruga caminaba un día en dirección al sol. Muy cerca del camino se encontraba un grillo. Éste le preguntó:

-¿Hacia dónde te diriges? -le preguntó.

Sin dejar de caminar, la oruga le respondió:

-Anoche tuve un sueño. Soñé que desde la punta de la gran montaña, yo miraba todo el valle. Me gustó lo que ví en mi sueño y por eso he decidido realizarlo.

Sorprendido, el grillo gritó mientras la oruga se alejaba:

-¡Debes estar loco! ¿Cómo vas a poder llegar hasta ese lugar? Tú, ¡una simple oruga! Para ti, una piedra será una montaña, un pequeño charco un mar y cualquier tronco una barrera infranqueable. ¡Loco!

Pero la oruga ya estaba lejos y no lo escuchó. Sus diminutos pies no dejaron de moverse. De pronto, se oyó la voz de un escarabajo:

-¿Hacia dónde te diriges con tanto empeño?

Sudando ya la oruga, le dijo jadeante:           

-Tuve un sueño y deseo realizarlo, subir a esa montaña y desde allí contemplar todo nuestro mundo.

El escarabajo no pudo aguantar la risa, soltó una carcajada y luego dijo:

-Ni siquiera yo, que tengo las patas grandes, intentaría una empresa tan ambiciosa.

El escarabajo se quedó en el suelo tumbado de la risa, mientras la oruga continuó su camino, centímetro a centímetro.

Del mismo modo, la araña, el topo, la rana y la flor aconsejaron a la oruga desistir de su “loca” intención.

-¡No lo lograrás jamás! -le dijeron.

Pero en su interior había un impulso que la obligaba a seguir.

Ya agotada, sin fuerzas y a punto de morir, decidió parar a descansar y construir con su último esfuerzo un lugar donde pernoctar. “Estaré mejor”, fue lo último que dijo… y murió.

Todos los animales del valle fueron visitando sus restos en los siguientes días. Ahí yacían los restos del animal más loco del bosque. Había construido con su tumba un monumento a la insensatez. Ahí estaba un duro refugio, digno de uno que murió por querer realizar un sueño irrealizable.

Una mañana en la que el sol brillaba de una manera especial, todos los animales se congregaron en torno a aquello que se había convertido en una advertencia para los atrevidos.

De repente, quedaron atónitos. Aquella concha dura comenzó a romperse y, con asombro, vieron unos ojos y una antena que no podía ser la de la oruga que creían muerta. Poco a poco, como para darles tiempo de reponerse del impacto, fueron saliendo unas hermosas alas arco iris de aquel impresionante ser que tenían frente a ellos: una mariposa.

No hubo nada que decir, todos sabían lo que haría: se iría volando hasta la gran montaña y realizaría un sueño; el sueño por el que había vivido, por el que había muerto y por el que había vuelto a vivir. Había, por fin, cumplido su sueño…
 
Algunas parejas llevan hasta 15 o 30 años de casado y jamás han caminado juntos, una pareja tomó la decisión de trabajar juntos, combinando más de cerca sus dones personales y profesionales.  Después de tanto tiempo de vivir juntos, los roces que comenzaron a experimentar en su relación le tomaron de sorpresa.

Matrimonios, parejas y relaciones llevan años viviendo como aliados y asumen que ya han rebasado sus diferencias y que han aprendido a hacerlo todo juntos.  Pero no es así, no pueden caminar juntos. Tal vez juntos han enfrentado las realidades de la vida, juntos criaron sus hijos, juntos compartieron retos de vida y se adaptaron al inevitable desgaste de sus cuerpos jóvenes.  Pero su unidad parecía ser segura, completa, fácil… hasta que trataron de trabajar más de cerca y sorpresa; no fue así.

La vida es una serie de constantes ajustes, renuncias y negociaciones.  Todo con el fin de crecer, no hay un punto en que dejamos de crecer, sino que aceptamos diariamente morir a nosotros mismos para convertirnos paulatinamente en una nueva criatura, si luchamos con nosotros, cuanto más será poder hacerlo al lado de otra persona, vivir con otro no es fácil, ni tampoco ganarse la vida, vivir con lo que tenemos, seleccionar amigos en común, y aprender a entender, aceptar y amar nuestra nueva familia y la de quién te acompaña.
 
Adaptar tus metas, sueños y anhelos al lado de otra persona, puede ser una tarea difícil si no logras hacer los ajustes necesarios. Algunos afirman que tuvieron que morir a sus sueños con tal de hacer que los sueños del otro triunfarán.

¿Hasta dónde llega el amor? Es la pregunta que muchas parejas se hacen; ¿Debo morir a mis anhelos para demostrar que le amo? Algunos afirman que el amor es sufrido como lo dice Corintios y que por esta razón es que llevan 10, 20 y hasta 30 años al lado de la persona que le ha frustrado sus sueños y anhelos, pero eso no importa porqué el otro o la otra pudo realizar los suyos.

Me impacta la vida de Jesucristo, creo en Él y creo en su existencia. Él tenía una meta clara y definida; Dar su vida por nosotros. Vivió, creció y murió teniendo esa meta clara y su propósito fue eterno y significativo. Hay otros ejemplos de vida de personas que dieron su vida por otros; Martin Luther King quien murió luchando por la igualdad de todos los hombres, Cuauhtémoc murió luchando en contra de los invasores españoles, entre otros personajes de la historia que tenían su propósito definido, dar su vida por otros. ¿Ese es el tuyo?

Si ese no es tu propósito, debes tener metas, misión y visión clara. Es por eso de tanta importancia aprender a caminar con alguien a tu lado, aprender a luchar por tus sueños e ideales al lado de alguien que te amé y procure ir en una dirección similar.
 
Siempre cedemos por amor, aunque digas todo lo contrario, terminamos cediendo espacios a las personas que amamos, terminamos comiendo lo que no nos gustaba por amor, y hasta haciendo cosas que nunca imaginamos, todo… por amor.

Al unirte en matrimonio viene el nacimiento del primer bebé.  Hay que negociar cómo se deben de cuidar, criar, instruir, y disciplinar los hijos.  Y cuando estos van creciendo, adoptamos nuevas amistades con otras parejas que tienen hijos de edades similares, para ayudarnos mutuamente y para darles buenos amiguitos a nuestros hijos, empiezas a ceder por ver tus sueños cumplirse.

Posteriormente a esta etapa viene la  escolar, donde hay que adaptarse a los valores, trasfondos y temperamentos ajenos, a los requisitos del sistema, a las influencias de maestros y compañeros de escuela sobre nuestros hijos.  Tenemos que enseñarles cómo vivir en sociedad, y hacerlo juntos, combinando fuerzas y evitando la tentación de dividirnos por ser dos seres diferentes. Buscar un modelo educación adecuado para nuestros hijos. Yo encontré la Educación Positiva hace más de una década.

Si ya habías cedido por amor, ahora lo harás mucho más en la pubertad, la adolescencia y la juventud de tus hijos. Los preciosos angelitos se vuelven unos expertos en manipulación, son unos seres incomprensibles, como extraños que se mudaron a nuestra casa.  Desarrollan sus propias opiniones, gustos, amistades y decisiones, sin que nosotros podamos controlar ni entender, como lo hacíamos antes.  Esta es una etapa difícil en la que a pesar de saber tanto, empiezas a creer que nada sabes.

Luego se van, el nido queda vacío, y te preguntas, lo di todo por ellos, y si, definitivamente lo diste todo por amor. Para algunos, esa es la mejor satisfacción, saber que lo dieron todo por sus hijos, pero para otros es el momento más doloroso, el darse cuenta que talvez no hizo nada por ellos mismos y terminaron igual que como comenzaron; solos.

Si no caminas con las personas indicadas, puedes sentirte al final del camino que caminaste en vano, o que simplemente caminaste el camino de otro, y ahora cansado y con menos fuerzas, deberás comenzar tu propio camino.

No se trata si caminas hacia adelante o hacia atrás, no se trata si caminas mucho o poco, no se trata si caminas con una persona o con toda tu familia, el sentido de caminar en la vida es sentirte cómodo al hacerlo, disfrutar el paisaje, disfrutar el vierto rozando tu cara, disfrutar aun cuando el sudor baña tu rostro, porque sabes que en algún momento vendrá un clima mejor, aun en medio de la lluvia, disfrutar la brisa en tu piel, con la convicción que en algún momento, Dios traerá paz en medio de cualquier tormenta.

Hay una fábula que ilustra un poco como caminar mejor y caminar con prudencia, una que cuento a mi hija cuando vamos a la playa, una que ha ayudado a mi familia a vivir con congruencia y disfrutar cada paso maravilloso de este caminar llamado vida.

Hubo una vez una reunión de cangrejos en el fondo del mar. Llegaron cangrejos de todos lados: de las aguas tranquilas y de los océanos más agitados; hasta los que habitaban en los ríos más contaminados enviaron un representante. Todos estaban expectantes, pues nunca se había realizado una convocatoria tan importante.

El más anciano de los cangrejos, considerado el líder, se puso en medio y habló:

-Amigos míos, hemos estado haciendo algo que se ha constituido en un pésimo ejemplo…Es una costumbre que debemos cambiar urgente.

Todos estaban ansiosos por saber de qué se trataba, hasta que un joven cangrejo no pudo reprimir más su curiosidad y preguntó:

-¿Y cuál es esa costumbre?

-Lo diré sin rodeos. Debemos dejar de caminar para atrás. Todos nos usan como ejemplo negativo y hablan de nosotros como si fuéramos unos retrógrados.

El asombro fue aún mayor. Todos se miraron unos a otros sin decir una palabra, hasta que un cangrejo que había venido de muy lejos dijo:

-¿Y qué solución tenemos?

-Propongo que las madres les enseñen a los cangrejos pequeños a caminar para adelante. Para nosotros hay poca esperanza, pues ya es muy difícil cambiar. Pero para la nueva generación será más fácil.

Los presentes notaron sinceridad en las palabras del anciano y volvieron a sus hogares dispuestos a realizar la propuesta. Todos los cangrejos que nacieran a partir de ese momento fueron instruidos por sus madres para caminar hacia adelante.

Las madres intentaron de todas formas que sus pequeñuelos aprendieran la nueva manera de avanzar: guiaban sus patitas, primero una hacia adelante, después la otra, con mucho cariño.

Los cangrejitos intentaban seguir las instrucciones y probaban hacerlo varias veces, pero les costaba demasiado.

Un día sucedió algo curioso: uno de los cangrejitos se dio cuenta de que sus mamás les enseñaban a caminar hacia adelante, pero ellas mismas y los demás cangrejos mayores continuaban caminando para atrás y muy rápido.

-¿Cómo es que ellos hacen una cosa y nos enseñan otra? -dijo un pequeño que leía mucho.

-¿No será que nos están haciendo una broma? -pensó otro.

-Seguramente es más fácil caminar para atrás -dijo un cangrejo tan pequeño que apenas se le veía entre las piedras.

Debido a que los cangrejos niños dejaron de hacer lo que sus madres le decían y caminaban todos para atrás, se convocó a un nuevo congreso.

-La ley que propuse no funciona -admitió el cangrejo líder, que siempre decía la verdad- porque no predicamos con el ejemplo. No podemos pedir a los demás que hagan lo que nosotros no hacemos.

Y decidieron seguir caminando para atrás, como siempre.

¿Cuál será tu camino desde hoy? ¿Con quién caminarás?

Anhelo puedas disfrutarlo cada día.

Tu amigo,

@norbeyrodriguez
www.doctorfamilia.com.ve
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