Opinión: El espíritu de religiosidad

El espíritu enemigo más opositor y uno de los más peligrosos para la obra de Cristo sobre la tierra: es el espíritu de religiosidad. Cuando Jesús el Salvador vino a la tierra fue este espíritu el que más se le opuso y el que más se levantaba en contra de Jesús.

1. Características de una persona religiosa

* Cree en Dios: Caín creía en Dios, pero no lo llegaba a entender, no alcanzaba a tener una relación estrecha con Él pero reconocía la existencia de “Un ser superior”. El religioso tiene tendencia a cumplir ciertas tradiciones o enseñanzas religiosas aprendidas, pero nunca se pregunta cómo surgieron, le genera mucho rechazo la verdadera obra de Dios, porque lo que hace es hacer las cosas por superstición o costumbre y no por devoción, entonces “borra con el codo lo que escribe con la mano” y eso produce que la gente se desencante con Dios.

Ver Romanos 2:21-24

El religioso se convence de que haciendo algunas cosas religiosas va a conformar a Dios, a pesar de hacer cosas malas. Pero no engaña a Dios, ni engaña a la gente por mucho tiempo, en realidad no engaña a nadie.

Hay un pensamiento filosófico que se llama deísmo, que nace con los filósofos griegos. Ellos pensaban como muchos piensan, creen  en “un ser superior”, pero nunca se rinden a Dios ni lo conocen, dicen dios está muy ocupado por allí para ocuparse de mí; o sea tienen sus conceptos y nunca le invitan a venir a sus corazones. El Religioso cumple con algunas cosas de su “religión” pero otras demuestran desorden y confusión.

Los fariseos y los escribas eran súper religiosos pero no tenían discernimiento espiritual, no tenían comunión con el Espíritu Santo. Conocían las Sagradas Escrituras pero no conocían al que la inspiró.

Jesús les dijo una memorable frase; “misericordia quiero y no sacrificios”. El religioso hacía sacrificios de animales pero no conocía el amor de Dios ni practicaba la misericordia. Ver Génesis 4:7.  Por eso podemos decir que el religioso tiene graves conflictos en su interior sin solucionar.

Es por esto que no tiene paz; es por esto que critica, ataca, y como Caín, guarda odio en su corazón, guarda envidia hacia los posibles competidores, sobre todo a los que tienen éxito.

Dice la Biblia que Caín guardaba odio en su corazón de tal manera que mató a su hermano. Así es el religioso, tiene tremendos sentimientos que le llevan a hablar mal, aun a odiar a aquellos que tienen éxito en el campo espiritual. El religioso no conoce la misericordia, por eso ataca y critica. Jesús les decía que no conocían la misericordia, eran puro sacrificio en el templo pero no conocían el amor. Ver 1° Juan 2:9-11

El religioso se pone como juez de quien no piensa como él, llama falso profeta a quien se le ocurre y dice, como lo hacían con Jesús: eso es del diablo! Porque básicamente tienen tan poca misericordia que Dios no hace milagros a través de ellos, entonces cuando los demás son usados sobrenaturalmente llegan a decir que no es de Dios, sino el diablo usando a esa gente.

* El religioso no tiene frutos verdaderos
Ver Mateo 7:15-20  El religioso tiene apariencia de piedad pero no tiene frutos para ayudar a los demás. Aparentemente ama mucho a Dios, pero no a su prójimo. Por eso Dios no lo puede usar para sanar a la gente, ni tampoco para liberar. Sencillamente porque no tienen misericordia.

El religioso no fluye en lo sobrenatural pero critica a todos los que llevan liberación a la gente, y genera sospechas hacia las personas que tienen un estilo distinto o que tienen estrategias diferentes para ganar a la gente para Cristo.

Es bueno tener siempre presente que el apóstol completa su exhortación con estas palabras: “…a éstos evita” (2° Timoteo 3:5). Como lo identificó nuestro Señor, este espíritu religioso es “…la levadura de los fariseos y saduceos” (Mateo 16:6) y de la cual Jesús advirtió a sus discípulos que se guardasen.

El Espíritu religioso, hace que todo en apariencia pareciera estar bien, pero cuando se utiliza el discernimiento de espíritu, uno ve la realidad, que es la carencia o ausencia de la poderosa obra del Espíritu Santo.

2. La naturaleza del espíritu religioso
Un espíritu religioso es un demonio que busca sustituir la comunión y el poder del Espíritu Santo en la vida del creyente. Su objetivo principal consiste en hacer que entre los miembros de la iglesia haya “…apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella…” (2° Timoteo 3:5).

El Gran Engaño
Una de las características más engañosas del espíritu religioso se fundamenta en el celo por Dios. Tenemos la tendencia a pensar que el celo por Dios no puede ser malo, pero eso depende de la causa por la que seamos celosos por Él. Como el apóstol escribió de sus hermanos judíos: “Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia” (Romanos 10:2).

Nadie en el mundo oraba más, ayunaba más, leía tanto las Escrituras, ni tenía una mayor esperanza en la venida del Mesías que los fariseos; pero a su vez fueron los mayores y más grandes oponentes de Dios y de su Mesías cuando Jesús estaba en la tierra.

Es posible discernir nuestros frutos y no descansar hasta lograrlos, pero el espíritu religioso ha procurado apagar todo avivamiento y todo mover del Espíritu de Dios, y esto es porque no le interesa el avivamiento, ni la salvación de la gente.

3. Los cimientos del espíritu religioso

Ver Filipenses 3: 1 al 10

Como casi todas las fortalezas del enemigo, el espíritu religioso levanta su obra sobre dos cimientos básicos: temor y orgullo. El espíritu religioso busca hacer que sirvamos al Señor a fin de obtener su agrado. Por tanto, el espíritu religioso basa su relación con Dios sobre una disciplina personal, en vez de cimentarla en la fe del sacrificio de Cristo.

El orgullo y el temor causan graves daños a la vida espiritual del creyente, y su liberación por regla general, es un proceso bastante largo. Esta es la razón para que el mismo Señor le haya dado a Jezabel tiempo para arrepentirse según se lee en Apocalipsis 2:20-21.

El Señor concedió a la mujer “Jezabel” tiempo para arrepentirse, reprendió a la iglesia de Tiatira por tolerar a esa mujer (Apocalipsis 2:20). Podemos ser pacientes con quienes tienen espíritus religiosos y darles tiempo para que se arrepientan, pero no debemos tolerarles en medio nuestro, mientras estamos en la espera.

Un espíritu religioso se fundamenta en el orgullo, se evidencia por el perfeccionismo. El perfeccionista ve todo como blanco o como negro. Esto conduce a graves desilusiones cuando nos lo imponemos a nosotros mismos, o fijamos estos parámetros para los demás. La gracia verdadera, auténtica y genuina, imparte una verdad que da libertad y muestra el camino para salir del pecado, o para llegar a niveles más altos de madurez espiritual.

El individuo con un espíritu religioso por lo general puede indicar precisamente todos los defectos en los demás pero no los propios, es capaz de indicar todos los problemas con gran seguridad, pero usualmente no ofrece soluciones, y son solo observaciones negativas.

1ª Juan 4:18 “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.” Echemos fuera el temor conociendo el perfecto amor de Dios. ¡Confiemos en Él y Él hará!

Que tengas una semana de bendición y victoria!

Pastor Guillermo Decena, Centro Familiar Cristiano El Dorado.
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