El libro erótico de ¿La Biblia?

Alabanzas, metáforas, lecciones y varias restricciones son algunas de las cosas que recurrentemente encontrarás en La Biblia; sí ese libro que quizá sea el más o uno de los más, famosos en el mundo, pero del que pocos conocen ciertas peculiaridades, por ejemplo, su lado erótico. “El cantar de los cantares”, atribuido al rey Salomón, aunque muy probablemente fue escrito por una mujer, es el libro más polémico de esta obra.

Y ¿por qué? La respuesta es fácil, se trata de un libro con una gran carga sensual y erótica, además de ser para muchos el poema de amor carnal más bello de la literatura universal. En otra época, fue un quebradero de cabeza para los judíos, que tardaron mucho en incluirlo entre los libros “oficialmente” revelados. Es, en efecto, el único de los escritos considerados sagrados en que no es nombrado una sola vez Dios. Ni responde a las tradiciones religiosas de Israel.

Podría tener su origen literario en Egipto o en la tierra de Canaán. Y no canta el amor entre dos esposos ni el amor en el matrimonio, sino el amor entre dos jóvenes enamorados. “El Cantar” ha sido considerado, por todo ello, “un aerolito extraterrestre en medio de La Biblia”.

Según algunas teorías, este poema de amor se debe a una mujer, no solo porque la protagonista sea una joven y porque sea ella quien comienza y da fin al poema, sino porque se pone de manifiesto un erotismo femenino, mayormente centrado en el goce de los cinco sentidos. Todo el canto es una explosión de olores y perfumes, a azafrán, a nardo, a canela, a incienso; de sabor a frutas; de flores y de bebidas dulces; de aromas silvestres, de arrullos de aves.

Entre los judíos fue necesario atribuir el poema al rey Salomón para que fuera aceptado como libro revelado por Dios. Para los católicos, “El cantar de los cantares” fue también un problema y un engorro. Durante años estuvo prohibida su lectura, a pesar de que la Iglesia lo hubiera catalogado entre los textos inspirados por Dios. Pocas veces es citado en los actos litúrgicos y solo ahora comienza a usarse en la liturgia del sacramento del matrimonio, en el que se prefería el texto del pasaje de San Pablo, el cual afirma que “la mujer debe estar sometida al marido en todo”. No obstante, tradicionalmente ha sido una lectura poco aconsejable para los cristianos.

Pero, ¿cuál es el misterio?, ¿qué contiene este poema tan polémico? “El cantar de los cantares” es, simple y sencillamente,

Una incitación al amor feliz:
“¡Corramos!, Méteme en tu alcoba, disfrutemos juntos y gocemos. (1:3-4)”

Y a la pasión pura:
“Bésame con besos de tu boca, mejores son que el vino de tus amores”. (1:2)

Y al goce de los sentidos: “Tus caderas torneadas son collares, obra artesana de orfebre; tu ombligo, redondo, rebosa vino aromado”. (7:2-3)
Y, por supuesto, al encuentro de los cuerpos: “Tus caderas torneadas son collares, obra artesana de orfebre; tu ombligo, redondo, rebosa vino aromado”. (7:2-3)
Por todo ello y más, “El cantar de los cantares” es un poema que no puedes dejar de leer.

Fuente: elindependientedehidalgo.com.mx
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