Todos somos necesarios


Pensar que mi vecino no hace falta en este mundo puede ser algo que esté ocurriendo hoy en día.

Debido a nuestras grandes diferencias de ideales, pensamientos, sueños y anhelos, hemos hecho una imagen inequívoca de lo que realmente es vivir en este mundo.

Algunos piensan que son lo suficientemente superiores a otros y por lo tanto tienen más derecho que otros de vivir.

El ego, la autosuficiencia y una superioridad absurda han hecho que nos alejemos tanto que ya estamos en los límites de un punto sin retorno, en donde rectificar, reconocer y arrepentirse talvez ya no sean suficientes para reconstruir un tejido social dañado, desgastado y hasta roto por la intolerancia.

¿Cómo unir cada hilo destrozado?, por las palabras hirientes profesadas durante años. ¿Cómo recuperar la confianza perdida?, con los dardos lanzados cada vez que ofendemos y dañamos al otro como instinto de supervivencia en un mundo que creemos no es tan grande para alojarnos a todos y darnos abrigo.

El individualismo ha logrado penetrar todas las esferas humanas, desde la economía, la sociedad, la familia y hasta la moral, lo que representa una grave crisis social debido a un entendimiento vago de esta profunda conducta humana, lo que da como consecuencia que una crisis individual, sea social, luego política y humana.

Existe una crisis social, más allá de un tema político, nuestra sociedad esta viciada, contaminada y mal acostumbrada a un facilismo extremo que ha hecho poner en primer lugar mis deseos, antes que mis anhelos, llevándonos a confundir fácilmente nuestra misión de vida con una pobre satisfacción individual de deseos personales.

La crisis social de nuestra nación ha logrado transmutarse en una crisis moral y familiar, dando rienda suelta a una ausencia de valores en todas las esferas de la vida.

¿Qué podemos hacer ante una ignominia social? ¿Qué puedo hacer como individuo ante un futuro que parece desdibujarse cada mañana?

Uno de los autores que suelo leer para entender el tema Moral en la sociedad y definir la crisis Moral de un pueblo es Gauthier, quién define la filosofía moral en sus obras, abordando la teoría de la elección racional y hace que sus tesis moral contractualista resulte muy interesante permitiendo visualizar un proceso de cambio social.

Gauthier parte del hombre económico y sostiene que el hombre es racional si trata de satisfacer sus preferencias meditadas. El hombre económico es egoísta y sólo tiene en cuenta sus intereses. No es altruista ni tiene en cuenta los intereses de los demás.

Para comprender un poco más esta definición de un gran porcentaje de los individuos de nuestra nación, me gustaría que a través de una fábula pudiéramos ver cuál es la condición actual de una mayoría cada vez más generalizada:

Con la meta de crecer académicamente los animales de nuestra nación decidieron abrir una escuela de capacitación. Todos se reunieron y establecieron el pensum académico de la escuela.

El ave más emblemática; el turpial, argumento que debía haber una clase de vuelo. El carite, expresó que la malla curricular debía tener natación. Clases de escalar de manera perpendicular fueron aprobadas por la iguana y la ardilla, por su parte el conejo y el leopardo manifestaron que correr debía ser fundamental en las clases.

Uno a uno los animales de la nación fueron incluyendo sus materias, sin saber el error que cometían. Cada materia sugerida fue aprobada y se estableció de manera obligatoria que todos debían cursar las asignaturas.

Como todo buen lunes, iniciaron las clases. Nadie pudo vencer al conejo corriendo, su nota fue sobresaliente, vagamente el leopardo pudo alcanzarlo.

Pero comenzaron a surgir fuertes dificultadas cuando el conejo tuvo que aprender a volar. Lo subieron a un árbol y lo empujaron al abismo para que volara.

Con todas sus fuerzas y mucha valentía el conejo salto, pero no pudo volar y al caer se partió sus dos piernas y no pudo volver a correr.

El turpial tuvo que excavar hoyos, al igual que el topo, pero no podía hacerlo muy bien y debido a su esfuerzo extremo, termino rompiéndose el pico y las alas, por lo que no pudo volar más.

El perro, el gato, la igual y la ardilla también salieron muy heridos de la clase de vuelo, por lo que entre todos los animales de la nación, decidieron cerrar la escuela.

Cada uno de los animales expresó y reconoció sus diferencias, además de sus debilidades, entendiendo que jamás un gato podrá ser como el turpial, por lo que no podemos obligar a los demás a ser, pensar y hacer lo que nosotros hacemos.

Lo que se puede conseguir con esta actitud es que los demás sufran por tratar de hacer algo igual a todos y no hacer lo que realmente les gusta.

Este hermoso cuento nos muestra que debemos respetar las opiniones de los demás, así como sus capacidades y limitaciones.

Si alguien es distinto a nosotros, no quiere decir que él sea mejor ni peor que nosotros. Soló es alguien diferente a quien debemos respetar.

Anhelo a través de este artículo que puedas reflexionar por un instante sobre tu actuar y tu caminar en nuestra sociedad, partiendo desde una introspección que te permita ver cómo están alineados tus valores con tu conducta social y además observar tu moral direccionada con tu accionar.

Es posible cambiar una manera de vivir errada, es viable redireccionar nuestra vida hacia un puerto seguro donde nuestra sociedad sea transformada y nuestra familia sea redimensionada.

Hoy te invito a dar un cambio radical a tu vida y dejar de pensar solo en ti y comenzar a pensar en los demás, en dejar de luchar ciegamente solo lo que quieres y puedas reflexionar que si otros logran triunfar, tú también lo harás, i tu familia lograr crecer, tu crecerás.

Un mejor país será una realidad en la medida en la que transformemos nuestra propia realidad. Cambia tu vida y cambiará tu familia, transforma tu familia y transformarás nuestra nación.

Tu amigo,


@NorbeyRodriguez
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