Israel: Esperanza en algo superior

Opinión.- Las escenas de Siria del mes pasado me rompieron el corazón. Mientras los niños dormían en sus camas, desde aviones se lanzaron bombas químicas, asesinando a por lo menos 10 niños y a docenas de adultos, y causando lesiones graves a cientos más. Las imágenes de pequeños niños asustados y confundidos que luchaban por respirar mientras los trataban con oxígeno, fueron dolorosas de ver. Pero no podemos – no debemos – cerrar los ojos a tal crueldad y opresión.

Estos terribles acontecimientos ocurrieron mientras los judíos de todo el mundo se preparaban para celebrar la Pascua, que culminó la semana pasada. En la Pascua recordamos el Éxodo bíblico, cuando Moisés llevó al pueblo judío de la opresión en Egipto a la libertad en la Tierra Prometida, Israel. Aquello fue una señal del favor de Dios hacia su pueblo elegido y marcó el nacimiento del pueblo judío como nación.

Durante la Pascua, la principal observancia para los judíos es la comida del seder, una recreación ritual del Éxodo. La Biblia dice que en la Pascua debemos contar la historia de cómo Dios redimió a nuestros ancestros de la esclavitud egipcia. El seder es la forma en que cumplimos con esta obligación. De hecho, más que simplemente relatar la historia, debemos sentir como si experimentamos nosotros mismos el dolor de la esclavitud y la alegría de la liberación.

Indudablemente, al mirar el mundo de hoy, hay mucha gente esclavizada por circunstancias que no contribuyeron en modo alguno a crear. Está el pueblo de Siria, atrapado en medio de una devastadora guerra civil. En Ucrania, que ha sido arrasada por la guerra, hay decenas de miles de judíos, muchos de ellos sobrevivientes del Holocausto, que viven en una pobreza casi inimaginable. Los cristianos de Medio Oriente a diario temen ataques violentos de terroristas islámicos. La lista es interminable.

Es fácil desesperarse al mirar el mundo y todos sus problemas. Pero si la época sagrada de la Pascua – y de la Semana Santa, que los cristianos celebraron este mes también– nos recuerda algo, debe ser que, como gente de fe, en última instancia nuestra esperanza está en algo superior. Nuestra fe nos libera de la tiranía de la desesperación. Nunca olvidemos quién es la autoridad final: el Dios a quien los israelitas en esclavitud “clamaban pidiendo ayuda” (Éxodo 2:23) antes de esa primera Pascua; el mismo Dios de quien se dice: “Dichoso aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en el SEÑOR su Dios” (Salmo 146:5).

Así que mientras nos regocijamos ante el milagroso rescate de Dios, oremos fervientemente para que otorgue su precioso regalo de shalom, la paz, al pueblo de Siria, al pueblo judío, a los cristianos que sufren y a todo el mundo.

Rabino Yechiel Eckstein
Fundador y presidente
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