Confraternidad Evangélica en Honduras dice no al aborto

Durante los meses de abril y mayo del pasado año 2016, La Confraternidad Evangélica fue escuchada por el Congreso Nacional de la República de Honduras, cuando se entregó el comunicado sobre nuestra posición ante el aborto y sus consideraciones en el contexto del nuevo Código Penal, todavía en proceso de aprobación.

En La Confraternidad mantenemos nuestra exhortación a los Honorables Diputados del Congreso Nacional para que legislen en función de los verdaderos intereses de nuestra nación, promulgando leyes y códigos que se enmarquen en los principios y valores cristianos, que profesa la inmensa mayoría del pueblo hondureño, y que promueven justicia y bienestar para toda la población.

La Confraternidad Evangélica de Honduras, en representación del pueblo evangélico, define su posición acerca del aborto sobre la base de argumentos bíblicos, teológicos, filosóficos, legales y científicos, entre ellos:

Dios es el dador y dueño de la vida y sólo El tiene el derecho a quitarla. Es Dios quien forma al no nacido en el vientre materno, así que El es el único con el derecho a decidir sobre esa vida. (Génesis 1 -2; Job 10: 8-12; Salmo 139: 13-16).

La vida humana es sagrada y el mandamiento de “no matarás” (Éxodo 20:13) es aún válido y especialmente aplicable a un no nacido a quien aún no se le puede imputar delito alguno.

El no nacido es un ser humano individual desde el momento de la concepción, cuando ya tiene completo su código genético que lo identifica como individuo, como masculino o femenino, y que definirá en gran medida sus características físicas futuras de ser humano.

El no nacido es un ser humano diferente de su madre como así lo evidencian los miles de ultrasonidos que diariamente se realizan como parte del control de embarazo, también porque así lo afirma la Palabra de Dios. (Éxodo 21: 22-25; Lucas 1: 39-44)

Toda mujer tiene derecho sobre su propio cuerpo pero este derecho no es absoluto sino que termina donde comienzan los derechos de otros seres humanos. Este derecho femenino implica el respeto por la vida de los no nacidos y no está sobre el derecho a la vida que el no nato tiene además de tener su propio cuerpo independiente del de su madre.

Idealmente todo niño debería ser deseado y bienvenido como alguien que viene a enriquecer de diferentes maneras a la población humana. El hecho de no ser deseado no es razón para negarle su existencia, porque el ser deseado o no, no es lo que define su valor como ser humano.

Por otra parte, el descontento inicial de una mujer embarazada o su pareja no implica que estos no amarán al niño después que nazca. Respetemos la dignidad humana del no nacido, un ser creado a imagen y semejanza de Dios.

El verificar que un niño tendrá deficiencias biológicas, mentales o sociales, que impliquen mayor sufrimiento, esfuerzos o gastos para los padres, no es razón para quitar la vida a un no nacido. Por una parte, ¿quién define que sólo los “lindos y buenos” son los que valen? ¿Quién puede afirmar que las personas con discapacidad no desean vivir? ¿Quién puede afirmar que las personas con discapacidad difieren de otras en satisfacción de la vida, actitud hacia el futuro y vulnerabilidad a la frustración? ¿Deberían eliminarse las personas con discapacidad ya nacidos por las mismas razones por las que se eliminan los no nacidos? Por otra parte, es bien conocido que los padres o familiares también aman a sus hijos con discapacidad, y que cualquier esfuerzo o gasto extra para preservar y cuidar una vida humana es plenamente justificado.

El aborto “terapéutico” es una contradicción de términos, porque ningún aborto salva o cura a nadie (que es lo que la palabra “terapéutico” implica). Además de que con el avance de la ciencia médica las indicaciones para el aborto llamado terapéutico ahora son escasas; no es aceptable la situación de “preferir a la madre o al niño” o “al niño antes que a la madre” o viceversa; entre la madre e hijo, sólo es aceptable una elección entre la vida que puede ser salvada y la que no puede ser salvada sobre la base de hacer todo lo posible por salvar a ambas.

Rechazamos todo intento de legalizar el aborto de ninguna categoría porque ninguna ley humana está sobre el derecho a la vida que tiene todo ser humano; derecho que es dado por el creador.

Finalmente, apelando a la invitación de la Palabra de Dios en Deuteronomio 30: 19 “te he dado a elegir entre la vida y la muerte. Elige pues la vida”, exhortamos a todo miembro de nuestra población a escoger la vida plena con todas sus manifestaciones de amor, generosidad y justicia.

Fuente: radiohrn.hn

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