"Si no profesamos a Jesucristo, nos convertiremos en una ONG piadosa": papa Francisco

El papa argentino Francisco advirtió este jueves en su primera homilía del riesgo de que la Iglesia se convierta en una "ONG piadosa" si no se siguen los preceptos de Cristo.

"Si no profesamos a Jesucristo, nos convertiremos en una ONG piadosa, no en una esposa del Señor", dijo su santidad durante la misa en la Capilla Sixtina ante los 114 cardenales que lo eligieron la víspera.

El Papa, vestido con un simple paramento dorado y mitra, celebró la misa en latín, pero pronunció la homilía, centrada en el tema "caminar, edificar, confesar", en perfecto italiano, la lengua de su padre.

"Nuestra vida es un camino, cuando nos paramos, la cosa no va", agregó con un tono didáctico.

El papa Francisco ya había evocado el tema del camino en su primer discurso ante la muchedumbre en la plaza de San Pedro, que fue interpretado por los vaticanistas como una voluntad de encarar para afrontar los problemas de la Iglesia.

A las 17:00 horas (11:00 a.m. en Colombia), Jorge Mario Bergoglio, entró en la Capilla Sixtina, donde se desarrolló el cónclave de cardenales.

El papa Francisco se situó detrás del altar de la capilla y abrió la misa con la invitación a todos los presentes al acto penitencial, pronunciada en latín, con el fondo del fresco de "El juicio final" pintado por Miguel Ángel.

La celebración de la misa solemne de inicio de pontificado la oficiará el martes, 19 de marzo, a las 09:30 hora local (03:30 a.m. en Colombia), festividad de San José, el patrón de la Iglesia, en la plaza de San Pedro del Vaticano.

A esa misa asistirán numerosos jefes de Estado y primeros ministros de todo el mundo, y decenas de miles de fieles.

 
"Que Dios os perdone por lo que habéis hecho"
El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, reveló que el papa Francisco le dijo esa frase a los cardenales que lo eligieron como nuevo pontífice, durante la cena en la residencia de Santa Marta, en Roma.

Según Lombardi, durante la cena el Papa agradeció a los cardenales la confianza puesta en él, a la vez que les dijo: "Que Dios os perdone por lo que habéis hecho".

Indicó igualmente que el papa Francisco llamó por teléfono, tras ser elegido, al pontífice emérito Benedicto XVI.

Dijo que de momento no está previsto que el Papa vaya a Castel Gandolfo a visitar personalmente a su antecesor. Señaló que"lo hará, pero no en estos días".

El nuevo Papa, el cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio, de 76 años, recibió la felicitación y la reverencia de los otros 114 cardenales electores una vez elegido pontífice en la capilla Sixtina, de pie, y no sentado, como suele ser lo normal en momentos como ese.

Después abandonó la capilla para dirigirse a la residencia de Santa Marta no en el automóvil oficial del Vaticano, el SCV1, sino en el autobús con los otros cardenales.

El papa se aloja en "Santa Marta" y esta mañana lo primero que hizo fue trasladarse en un automóvil del Vaticano, no el oficial, a la basílica de Santa María la Mayor, muy unida a España, donde se encuentra el ícono de la Virgen Salus Popoli Romani, muy venerada por los romanos.

El Papa rezó unos diez minutos y después visitó la cripta del templo, donde se encuentra la cuna, en la que según la tradición fue colocado Jesús cuando nació.

Saludó a los sacerdotes y personal del templo, así como a numerosos fieles, entre ellos una mujer embarazada de cinco meses, a la que bendijo.

De regreso al Vaticano, hizo una parada en la residencia donde se alojó en los días previos al cónclave.

Allí recogió su maleta con las cosas que trajo a Roma y pagó la cuenta, "para dar ejemplo", reveló el portavoz de la santa sede, Federico Lombardi.

Después regresó al Vaticano, donde esta tarde oficiará en la capilla Sixtina una misa con todos los cardenales.

Posteriormente irá al apartamento papal del Palacio Apostólico, al que se quitará el precinto y comenzarán las obras de acondicionamiento del mismo.

De momento se desconoce el tiempo que permanecerá alojado en "Santa Marta".

Francisco, el Papa latinoamericano venido del "fin del mundo"

Antes de que cayera la noche en Roma, hacia las 6 de la tarde, una gaviota blanca se posó suavemente sobre la chimenea de la Capilla Sixtina, en cuyo interior 115 Cardenales de todos los rincones del mundo votaban por quinta vez para elegir al nuevo sucesor del Trono de San Pedro.

El ave parada en la chimenea, sobre la que se posaban millones de ojos en el mundo esperando la nueva fumata que anunciaría la buena nueva, agitó a los miles de asistentes a la fría plaza de San Pedro, como un hecho premonitorio, pues la imagen les recordaba el pasaje bíblico del descenso del Espíritu Santo.

“Hoy habrá Papa”, se atrevió a decir alguien pese al poco optimismo de la mayoría, mientas el ave parecía mirar desprevenida, tranquila, a los miles de fieles que soportaban, casi sin importarles, el duro clima que los acosaba en la legendaria Plaza de San Pedro.

Lo cierto es que poco más de una hora después, a las 7:06 de la noche, un tímido vaho cenizo se asomó por la boca de la chimenea y, en pocos segundos, se convirtió en una espesa humareda blanca que le anunciaba al mundo, alborozadamente, que la Iglesia Católica tenía un nuevo Papa.

La multitud estalló en júbilo: los miles de fieles comenzaron a celebrar, a hacer cánticos, a lanzar vivas y a agitar banderas de todos los países, mientras las gigantescas campanas de la basílica de San Pedro comenzaron a repicar sin cesar

Pero tuvo que pasar otra hora más (8:12 p.m., hora de Roma) para que se abrieran los grandes ventanales del balcón de la Basílica de San Pedro, la logia de las bendiciones, para que se asomara la procesión tras la cual caminaba el nuevo pontífice:

"Annuntio vobis gaudium magnun: Habemus PAPAM (Os anuncio una gran alegría, tenemos Papa) ”, dijo el cardenal protodiácono, el francés Jean Louis Tauran, en las palabras del tradicional ritual en el que se anuncia al pueblo la elección.

Cuando todavía la muchedumbre contenía la respiración, el cardenal Tauran agregó: "Eminentíssimun ac Reverendíssimum Dóminum, Dóminum Georgium Marium Sanctae Romanae Ecclesiae Cardinalem Bergoglio, qui sibi nomen imposuit Franciscum (el eminentísimo y reverendísimo señor, señor Jorge Mario, cardenal de la Santa Romana Iglesia Bergoglio, que ha adoptado como nombre Francisco) ”.

Una cerrada ovación y gritos de "viva el papa" acogieron el anuncio.

Poco después y precedido de la Cruz -vestido todo de blanco, calmado y sencillo como lo reconocen las personas más cercanas- el nuevo Papa se asomó al balcón central para saludar a los fieles e impartir la bendición Urbi et Orbi.

“Han ido casi al fin del mundo”

El cardenal jesuita argentino Jorge Mario Bergoglio, de 76 años, fue elegido este miércoles el 266 papa de la Iglesia Católica, el primer pontífice latinoamericano, al que los purpurados -según dijo en su primera presentación ante los fieles- "parece que han ido a buscarlo casi al fin del mundo".

Bergoglio, hasta ahora arzobispo de Buenos Aires, ha adoptado como nombre Francisco, la primera vez que un pontífice lo toma, presumiblemente en honor de Francisco de Asís.

El nuevo papa fue elegido en la quinta votación del cónclave para decidir el sucesor de Benedicto XVI, que comenzó el martes en la capilla Sixtina del Vaticano y al que asistieron 115 cardenales procedentes de 50 naciones.

Cuando todo daba a entender que esta segunda jornada acabaría con fumata negra, como el martes, a las 7:06 p.m. hora local de este miércoles comenzó a salir humo blanco de la chimenea instalada en el techo de la Capilla Sixtina.

Prácticamente a la vez, el repique de campanas de la basílica de San Pedro confirmaba que el Trono de Pedro tenía nuevo inquilino.

Sus primeras palabras, en italiano, fueron: "Hermanos y hermanas, buenas tardes. Sabéis que el deber de un cónclave es dar un obispo a Roma y parece que mis hermanos cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo, pero estamos aquí", en medio de los aplausos de los presentes y ondear de banderas argentinas.

"Comenzamos este camino de la Iglesia de Roma, obispo y pueblo, juntos, en hermandad, amor y confianza recíproca. Recemos unos por otros, por todo el mundo, para que haya una gran hermandad. Este camino debe dar frutos para la nueva evangelización", agregó.

Bendición

Francisco se presentó vestido con la sotana blanca y con la estola, pero sin esclavina roja. Según los observadores, esa vestimenta puede ser la muestra de que quiere ser un papa sencillo.

El hecho de que se inclinara ante los fieles también fue visto en esa dirección. ( Ver nota "Un Papa amante del tango y del fútbol" )

Después, pidió a los fieles que pidan a Dios que le bendiga y tuvo palabras de recuerdo para Benedicto XVI, quien, según fuentes oficiales vaticanas, ha seguido la "fumata blanca", el anuncio y la presentación del nuevo papa por televisión.

"Recemos por nuestro obispo emérito Benedicto XVI. Recemos todos juntos por él, para que el Señor lo bendiga y la Virgen lo custodie", agregó, tras lo que recitó el padrenuestro, el Ave María y el Gloria.

Francisco impartió su primera bendición Urbi et Orbi, a la ciudad de Roma y a todo el mundo y antes de marcharse pidió de nuevo que recen por él.

Entronización

El nuevo papa tiene previsto acudir este jueves a la basílica de Santa María la Mayor, de Roma, muy unida a España, para rezar a la Virgen.

El portavoz vaticano, Federico Lombardi, informó de que la misa de inicio de pontificado será el 19 de marzo, festividad de san José, patrón de la Iglesia y que rezará ya este domingo el ángelus.

Lombardi destacó del nuevo papa su "sencillez y testimonio evangélico y su estilo espiritual" y la sencillez con la que se presentó a los fieles.

También el que provenga de Argentina, "de otro continente", del continente americano, donde viven más de la mitad de los católicos del mundo.

El hecho de que sea el primer papa latinoamericano también fue destacado por Lombardi.

Con su elección se pone fin a una etapa de Sede Vacante de la Iglesia Romana, comenzada a las 8 de la noche hora local del 28 de febrero, cuando se hizo firme la renuncia de Benedicto XVI.

El segundo cónclave del tercer milenio comenzó a las 5:33 p.m. de Roma del martes, cuando el Maestro de Ceremonias Pontificias, el arzobispo Guido Marini, pronunció el "Extra Omnes" (todos los ajenos, fuera).

La primera fumata negra se produjo a las 7.41 p.m. horas local del martes. La segunda, primera del miércoles, a las 11:38 a.m. hora local y en la tarde la blanca, anuncio de que los más de 1.200 millones de católicos del mundo tiene nuevo pastor.

Todas las personas de la plaza miraban al frente, a su nuevo guía espiritual, y en la plaza solo se escuchó el primer mensaje del recién elegido pontífice y el rumor del agua de las dos fuentes.

La presencia del primer papa latinoamericano en el balcón de la basílica, que por un instante se quedó absorto, observando a la multitud, llenó la plaza de miles de dispositivos electrónicos para captar unas imágenes para la posteridad.

Miles de destellos que iluminaron un poco más la noche de Roma para dar la bienvenido al nuevo Pastor de la Iglesia católica.

Tras el júbilo y ya entrada bastante la noche, la Plaza de San Pedro fue quedando nuevamente sola, a merced del frío y la lluvia.

De los dos intensos días de cónclave, solo quedaba en la gran explanada de Bernini el rastro de la multitud ausente, vigilada por el obelisco y las más de 140 estatuas de santos de diversos lugares y épocas, que los artistas dejaron como testimonio para la historia.


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