Ugueth Urbina le agradece a Dios por lo que pasó


La vida le enseñó a valorar cada momento y ahora el cerrador ve todo desde otra óptica

Se aferra a regresar al béisbol organizado y es por ello que nunca dejó de trabajar, incluso aún cuando estaba privado de libertad

La historia de Ugueth Urbina tiene muchas páginas. A sus 38 años de edad la vida le ha puesto en juego responsabilidades y lecciones que quizás otras personas contemporáneas con él no tiene el mínimo conocimiento al respecto.

Después de tocar el cielo y vivir momentos gloriosos, el caraqueño le tocó pisar tierra y ver la vida desde otro punto de vista.

Una vez fue dejado en libertad tras siete años de prisión, donde pagó una condena por homicidio calificado en grado de frustración y agavillamiento; el lanzador venezolano retomó lo que tanta felicidad le produjo, desde que se hizo pelotero profesional a partir de los 17 años de edad cuando debutó en la LVBP.

"Sentí una mezcla de emociones", dijo el exgrandeliga a penas se uniformó con los melenudos.

Aunque su rostro mostraba cierto estado de “shock” todavía por lo repentino que ha sido todo desde que su vida volvió a la normalidad, el serpentinero lucha por recuperar el tiempo perdido. “Desde que estaba muy pequeño seguí el ejemplo de mi padre que era trabajar sin parar”, enfatizó.

Hoy Ugueth Urbina es el estimulo y mentor de sus dos hijos, algo que lo toma con mucha seriedad y madurez.

Por tal motivo, lo que quiere demostrarle a Juan y Ugueth (sus hijos) es que pese a las adversidades y limitaciones nunca hay que rendirse. “Yo nunca he dejado de trabajar, siempre me ha gustado mantenerme físicamente y mentalmente”, alegó el otrora cerrador estelar de los años 90 y 2000.

SIEMPRE MANTUVO LA FE Y AHÍ ESTUVO LA CLAVE
Tras ser dejado en libertad siete años antes de lo que dictaminó la sentencia judicial, Ugueth nunca dejó de entrenar. Su vida dentro de la penitenciaria pudo haber sido como la de cualquier otro pelotero que tuviera unas que otras limitaciones. “A pesar de todo tenía la facilidad y comodidad, sobre todo cuando estuve en la PGV porque es un campo amplio en donde pude mantener un entrenamiento mucho mejor que en los otros recintos en donde estuve”, destacó quien se mantuvo en los siete años realizando baloncesto, softbol, fútbol y futbolito.

Ahora que se integró a la manada, su misión, más que querer demostrarle al mundo entero que está de vuelta, es apoyar con su presencia y experiencia a los Leones del Caracas esta temporada.

Aunque dice sentirse bien físicamente y mentalmente, su aspiración principal es que cuando regrese sea por todo lo alto, es por ello que quiere llevar las cosas poco a poco. “Físicamente me siento muy bien, buscando llegar al punto máximo de mis condiciones. Por ahora la evolución a diario ha sido favorable y positiva”.

TIENE OTRA VISIÓN
Cada ser humano es distinto por naturaleza. Salir de una situación como la que afrontaba Urbina tras siete años sin libertad y decidir rápidamente uniformarse con su equipo de toda la vida, demuestra la calidad de pelotero que ha sido y que es. No cualquiera hubiese hecho que el hizo, pero se podría decir que el estímulo de todo fue realmente su percepción ante todo lo ocurrido.
“Yo veo eso que me pasó como una experiencia de vida, le agradezco enormemente a Dios por todo lo que me ha permitido aprender. Ahora veo la vida desde otro punto de vista, no tengo la misma visión de antes”, concluyó el número “46” de los capitalinos con una sonrisa y dando fe de que próximamente se subirá a un montículo y volverá a ser el mismo “apaga fuegos” que obtuvo una Serie Mundial en el 2003.
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