La noche fue “sobrenatural” con Witt


No se trataba del Clásico del Astillero, que se jugará hoy. Sin embargo, el ambiente que se vivía en las afueras del estadio Monumental era parecido. A las seis de la tarde, niños acompañados por sus padres, jóvenes y adultos se habían dado cita en el Coloso del Salado para ser parte del concierto que Marcos Witt ofreció dos horas después como parte de su gira latinoamericana Sobrenatural 2009.
En medio de un redoble de tambores, el cantautor texano apareció vestido con una camisa de rayas azules y un pantalón negro. De inmediato, interpretó Dios, desciende aquí y Sobrenatural. Witt continúo con una versión distinta de Poderoso Dios, una con ritmo de cumbia. Después de su interpretación hizo una pausa para saludar al público con un “buenas noches hermanos. Hay alguien aquí que esté alegre”. Y hubo otras frases como “a los cristianos nos gusta dos cosas: comer y cantar porque vivimos enamorados de Jesucristo”, que encendieron más a las cerca de 15.000 personas, que ocupaban las localidades de palco, tribuna y general.
Witt, quien baila, salta y hasta se acuesta en el piso, siguió con un popurrí de alabanzas al Creador como Gozo en el alma y No hay un Dios tan grande como tú. Parte de su extenso repertorio fueron las melodías como Vuélvete, Sobrenatural.
Parte de su extenso repertorio fueron las melodías como Vuélvete, Sobrenatural (que le da el nombre a su más reciente disco y gira).
Tras estos temas, el artista que registra 36 producciones durante su carrera profesional que inició en 1986, aprovechó para predicar. Dirigió varios mensajes al público.
El artista, de 47 años, compartió un testimonio de fe. Relató que un día mientras preparaba las canciones de su nuevo disco, recordó a un pequeño de tres años a quien los doctores le diagnosticaron leucemia (cáncer a la sangre). Afirmó que la fe y gracia de Dios curaron al niño.
Ahí no terminaba todo. Witt se arrodilló para pedir por la salud de todos los asistentes y por aquellos que tienen un dolor en el alma y no lo pueden aliviar porque carecen de fe en Dios.
Esas palabras se complementaron con las canciones Aumenta mi fe, Fidelidad y Dios de pacto. Y Witt es capaz de cambiar de género, pero el contenido de sus mensajes es el mismo: Dios. Witt interpretó también Tengo libertad y Eres mi Dios, seguidas por En los montes y los valles.
Antes de despedirse Witt felicitó al Liceo Cristiano por el proyecto “Construyendo un sueño”, que planea edificar escuelas para niños de escasos recursos. “No pretendo llevarme un centavo de este concierto. Lo que quiero es invertir en la educación de los niños ecuatorianos”, dijo.
Witt ofreció una ‘probadita’ de la película Poemas de salvación que, junto con su empresa CanZion Films, presentará a fines de octubre en Latinoamérica. Luego, Dios es bueno cerró el recital en una noche llena de mensajes cristianos.

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